
Había una vez un jovencito que nunca había conocido el mar. Un día se ganó un viaje a Mar del Plata y al día siguiente se tenía que preparar para salir. El viaje fue un poco largo porque Juan, el muchachito, estaba ansioso por conocer el mar.
Después de quince horas de viaje, Juan se fue derecho a sacar fotos al mar, y de tanto sacar fotos se le acabaron los doce rollos que llevaba. Antes del regreso, decidió ponerse a nadar un rato para no olvidarse del agua del mar nunca. Y así, llegó el regreso a casa de Juan y de esas fotos, gracias a las que nunca se va a olvidar del mar.
Jonatan Lauquen – 9º año

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