Una noche, Sergio estaba en su dormitorio cansado ya de tanto ruido que hacía
su familia.
Y esa noche, mientras Sergio miraba a su alrededor, en una de las paredes de su dormitorio vio un agujerito…
En ese agujerito se veía una luz... fue a ver, metió el dedo y se abrió una puerta. Una gran luz cubrió su dormitorio.
Sergio, que era muy curioso, entró en esa puerta que lo llevaba a otra dimensión. Notó que era de noche y que todo era tranquilo, que había montañas, pasto, animales, árboles y un río. En la orilla de ese río había un banco.
Sentándose en él pensaba en qué tranquilo era ese lugar. Pensaba qué sería cuando fuera grande y muchas cosas más.
Pasó por la puerta volviendo a su dormitorio sabiendo que cuando su familia hiciera mucho ruido, él tendría un lugar para pensar y estar tranquilo....
Fabricio Muñoz – 9º año

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